Rotoscopia, animando a lo realista

Green grass de Cibelle (versión de la original de Tom Waits) es una canción de 2006, una canción moderna. Y como tal, en su formato audiovisual, nos quiere mostrar la cara de esta modernidad. Decantándose por la animación, elige un camino alternativo al habitual y nos enseña unos dibujos a un tiempo realistas y garabateados, mezclados además con patrones de estampados lisos, sin volumen, para la ropa de los personajes del vídeo –con tanta técnica explotada, lo mixto se pone de moda–. La sensación que genera es, efectivamente, de novedad, pero lo cierto es que la base del videoclip, las líneas temblorosas como modo de animación, obedecen a una técnica ya bastante antigua.

La rotoscopia consiste en re-dibujar o calcar manualmente imágenes reales previamente filmadas. Y su gracia reside en que con una referencia tan exacta como la realidad, las animaciones adquieren un tinte mucho más natural en sus movimientos. Evidentemente, a más frames “redibujados”, mayor realismo en el resultado, pero si no se quiere seguir estrictamente los 25  pesados fotogramas por segundo, con 22, 18 o incluso 8 se pueden conseguir resultados bien vistosos.

Como decía, la rotoscopia no nació ayer. Tiene su origen en la animación tradicional de los albores del siglo XX, y concretamente nace de la mano de Max Fleischer. Este hombre de bigote cortito y pelo bien peinado fue el primero en dar con la idea de filmar actores humanos para después usar sus contornos y movimientos como referencia en los dibujos, y de esta idea nació el rotoscopio.

Rotoscopio. Max Fleischer, Brooklyn, 1915.

Uno los personajes más famosos que saldría de los Fleischer Studios, Koko el payaso, surgió de la puesta a prueba de este aparato, utilizando a Dave (hermano de Max) como modelo. Una vez filmado el actor, la máquina de rotoscopia proyectaba la imagen sobre un escritorio transparente, y sobre éste, frame a frame, se dibujaba el personaje. Otras creaciones de este estudio, como Betty Boop y Popeye, también se beneficiarían de este invento.

Poco a poco, la técnica se fue perfeccionando y ganando terreno, hasta que en los años 30 fue adoptada por el principal competidor de los Fleisher Studios: (ni más ni menos que) Walt Disney. Blancanieves y los Siete Enanitos fueron los primeros en usarla, y desde entonces Disney seguiría empleándola de forma intermitente durante toda su carrera.

La rotoscopia terminó por convertirse en toda una señora técnica (con la madurez que el “señora” implica) y el mundo de los efectos especiales en el cine le encontró uso, aplicándola para crear máscaras y componer varias capas de imágenes, y abriéndose así posibilidades como sustituir fondos, recortar personajes y cambiarlos de lugar o eliminar objetos sobrantes de una escena, por ejemplo. Todavía hoy se utiliza para salvar y recortar partes del fotograma que luego se superponen con otras tomas. 

Mientras tanto, en el mundo de la animación, seguirían surgiendo largometrajes como El Señor de los Anillos (1978) o Tigra: Hielo y Fuego (1983) de Ralph Bakshi, con una fuerte base de rotoscopia. Bakshi ha llegado a reconocer que odia la rotoscopia, pero que era la única manera de acometer escenas de cierta complejidad en la época en la que realizó sus largometrajes. Ahora todos esos procesos se realizan con CGI, pero la base sigue siendo la misma: la captura de movimiento real (en este caso no con rotoscopia manual, sino con emisores y sensores que reconocen el movimiento del actor y lo envían directamente a la máquina).

Rotoscopia en nuestros días

Hoy día, hay quien todavía consigue darle una vuelta de tuerca más a la ya casi centenaria rotoscopia. Es el caso de Richard Linklater, director de Walking life (2001) y A Scanner Darkly (2006). Con estas dos películas, y en concreto con A Scanner Darkly, Linklater consigue una sorprendente estética de cómic e imagen real entremezcladas, nunca antes vista en animación.

Las herramientas actuales (tabletas Wacom, Mac G5, Mac Pro…) agilizan el proceso, pero la base sigue siendo rotoscopia pura. Y es que aun contando con la ayuda de softwares como Rotoshop, con todas sus combinaciones de filtros facilitando gran parte del trabajo, el arte de la rotoscopia sigue implicando la necesidad de una mano diestra, mucha paciencia y casi desespero por la lentitud del proceso.


ENTRADAS RELACIONADAS:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s