Coke Riobóo y el stop motion

Coke Riobóo un día se dio cuenta de que tenía mucha paciencia y decidió meterse en el mundo del stop motion. Hoy es un director y animador español cuyo talento y dedicación en este campo le han valido un Goya a su cortometraje El viaje de Said (2007).

Hasta el 2001, su mundo fue la música, pero entonces descubrió el stop motion y el flechazo fue inmediato al ver que sus muñecos se movían como por arte de magia. Estuvo todo un verano encerrado en casa embebido por esta nueva pasión, haciendo sus personajes y escenarios cada vez más complejos. No tenía un gran conocimiento cinematográfico pero se empeñaba: editaba con un vídeo VHS y grababa la música en directo mientras se volcaba la edición.

Junto con su primo Sergio Catá y con la ayuda de gente más experta en cine (guión, dirección de fotografía, decorados más complejos…), vio nacer su primer corto La tele espectadora, con alto contenido gore y pseudo-pornográfico. Para su asombro, el corto ganó bastantes premios al enviarlo a festivales, y fue entonces cuando decidió que la animación le interesaba.

Después vinieron Que las noches sean son (un videoclip para el grupo “El Combolinga”), Se abre el telón (una serie de 26 capítulos para Plus.es, la página de internet de Canal Plus), Teatruras (una colaboración animada para una obra de teatro infantil), y por último su corto estrella, El viaje de Said, que le permitió definitivamente dedicarse de lleno a la animación.

A Coke le gusta trabajar de forma independiente, creando y dirigiendo sus propias películas. No se plantea trabajar como animador en proyectos de animación españoles porque al ser autodidacta, tiene una manera de animar muy propia que probablemente no encajaría con los animadores “standard”.

Lleva los últimos años embarcado en un nuevo proyecto llamado El ruido del mundo, con tintes autobiográficos, en el que, por razones de presupuesto, ha decidido trabajar solo y probar una nueva técnica de animación: plastilina sobre cristal iluminado.

Pero aparte de su trabajo creativo, es profesor de animación en plastilina en la ECAM y ya lleva a la espalda unos cuantos cursos y talleres por todo el mundo. Le gusta enseñar. Por eso ahora está algo disgustado; en una entrevista concedida a Blog de Cine se explica: “Por un lado la falta de alumnos en la ECAM nos ha obligado a suspender primero de animación, por otro, los recortes salvajes en cultura y educación que está haciendo este gobierno han hecho que no haya presupuesto en colegios y embajadas para proyectos culturales, lo que ha reducido casi a cero la posibilidad de desarrollar cursos y talleres”.

Coke Riobóo se acuerda con gran nostalgia de los talleres que impartió en sitios como Senegal, Irán, Guinea Ecuatorial, México, India, Egipto, Marruecos o Venezuela, y volviendo la vista al presente, no está nada satisfecho con el recorte presupuestario aplicado este año a la AECID, que ha cortado de raíz casi todos los proyectos culturales que se estaban desarrollando en el extranjero.

Coke Riobóo impartiendo un taller de animación stop motion en el festival Alcine 41 (Alcalá de Henares)./ Laura A. Segovia

Coke Riobóo impartiendo un taller de animación stop motion en el festival Alcine 41./ Laura A. Segovia


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